domingo, 13 de diciembre de 2015

Reseña: La luz que no puedes ver - Anthony Doerr

Hace muchos, pero muchos años, en una lista de útiles (que muchas veces son inútiles) escolares, un libro del que no sabía absolutamente nada se hacía presente como uno de los objetos que harían parte de mi año escolar. Cuando mi papá llegó a casa con él, no sabía la importancia que ese pequeño compendio de hojas cobraría en el resto de mi vida. Una de las mayores lecciones que aquella historia que se desarrollaba en medio de asteroides me dejó, vino de la mano de un zorro sin igual. Una pequeña cita, una pequeña frase que hoy en día se hace más importante en mi día a día, un grupo de palabras que retumbaron tanto en los oídos del principito como en los míos, y las cuales estoy seguro que han dejado huella en todos aquellos que se han visto inmersos en esa aventura.


"- Adiós - dijo el zorro -. Éste es mi secreto. Es muy sencillo: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible para los ojos."


El libro del que vengo a hablarles hoy encaja de manera perfecta con el mensaje que "El principito", una de las mayores obras de la literatura universal ha visto nacer, ha dejado para el mundo. En esta ocasión vengo a hablarles de "La luz que no puedes ver" de Anthony Doerr, premio Pulitzer de ficción 2015, obra que llega a Colombia gracias a la editorial Penguien Random House.

Este libro se desarrolla en la Europa de la segunda guerra mundial, en aquel desafortunado momento de la historia que es reflejo fehaciente del instinto autodestructivo de nuestra especie. Marie Laure, una niña que a temprana edad queda ciega, vive con su padre en París hasta que a sus doce años los nazis ocupan la ciudad y cambian por completo el rumbo de su vida. Werner, un pequeño huérfano, vive con su hermana en un refugio en Alemania. Estos dos son los protagonistas de esta historia.

Desde el preciso instante que abrí el libro y empecé a recorrer la ruta que el contenido de las páginas me fueron dando, me metí de lleno en una historia rica en términos narrativos, con una prosa excelsa, con un sentido descriptivo exquisito y con una construcción de personajes magistralmente lograda.


"Las piedras no son más que piedras,  la lluvia no es más que lluvia y la desgracia es solo mala suerte. Sucede que algunas cosas son más extraordinarias que otras y por eso son necesarios tantos cerrojos."

 
Cada uno de los capítulos, cada uno de los párrafos, cada una de las palabras que conforman esta obra maestra de la literatura se conectan de manera tan cercana a la perfección con el objetivo que persigue este libro, que resulta inverosímil. Un mundo de enseñanzas, de citas inolvidables y perpetuas, de lecciones invaluables, de escenarios quiméricos, de situaciones tan colapsadas como esperanzadoras, una gota de agua en medio del desierto.

Anthony Doerr recibiendo su merecido Pulitzer
Este idilio literario se va tejiendo letra por letra por un singular clan de personajes, entre los cuales podremos encontrarnos a la curiosa Jutta, al inocente Frederick, a la maternal Frau Elena, al ilustre Geffard, a las poderosas damas de la resistencia, a la incondicional Madame Manec o al valiente tío Etienne, entre muchos otros. Dentro de todo el grupo hay tres personajes a los que es imposible no rendir un homenaje: la ternura desbordante, la ilusión permanente y la constante osadía de la pequeña Marie Laure, una pequeña que representa ese niñez que todos y cada uno debemos conservar en nuestra existencia; el sabio, arriesgado y singular Werner, quien representa todo eso que es necesario para salir del despreciable panorama que hemos venido sellando para nuestra vida; y para cerrar, uno de mis personajes favoritos en todos los libros que he leído en mi vida, un hombre indeleble, un ejemplo palpable, un padre como el que muchos tenemos, un ser agradable e imborrable... Daniel LeBlanc es un tipo de esos que tanto requiere nuestra humanidad, un avezado en el oficio de ser bueno, un personaje de esos que se graba en tu mente y en tu piel y que nunca se borrarán de allí.


"¿Cómo iba a saber que el cariño también podía matar?"


"La luz que no puedes ver" es un relato inesperado y maravilloso que nos recuerda que no es necesario hablar para expresar, que no es necesario tocar para sentir, que no se requiere de todo el dinero del mundo para ser feliz, que no tenemos que pasar por encima de nadie para llegar a donde queremos, que no hace falta ver para poder descubrir el mundo. Anthony Doerr me dio un pasaje en un sofá volador para encontrar mi piedra mar de llamas; este señor escritor me regaló la lectura del año, y por ahora, la lectura de mi vida.

Pdta. El capítulo "Vuelta al mundo" es una expresión del poder y la necesidad de la literatura en nuestras vidas. Léanlo, disfrútenlo y vívanlo.


"Abrid los ojos y observad todo lo que podáis antes de cerrarlos para siempre"




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